LA UC GOLEA A COBRELOA EN POSITIVA ANTESALA AL CLÁSICO
Felices se retiraron las diez mil personas que asistieron al Estadio San Carlos de Apoquindo tras la victoria de Universidad Católica ante Cobreloa por cuatro goles a cero. El triunfo puso justicia a un partido que en el global fue favorable siempre a la UC. Los jugadores fueron despedidos entre aplausos por la parcialidad que llegó hasta la cancha cruzada. El equipo de la franja ahora tendrá que prepararse para el duelo frente a Colo Colo en el Estadio Monumental el próximo fin de semana.
Las acciones se iniciaron de modo parejo en ambas áreas, se notaba que había presión sobre los hombres de la UC, pero a poco de comenzar el encuentro una lucida acción de Milovan Mirosevic pondría tranquilidad entre los locales que veían como el marcador comenzaba a darse en su favor.
Minuto 12 de partido y el capitán cruzado que volvía a comprobar porqué se ha vuelto el arma ofensiva más importante en el presente torneo para el dibujo que propone Marco Antonio Figueroa. Con su remate el Milo hacía ponerse de pie a todo un estadio que comenzaba a ser testigo de la remontada cruzada en el torneo.
El trámite siguió parejo, sólo una desafortunada acción del volante nortino Charles Aranguiz le trajo nuevamente malas noticias al técnico visitante Marcelo Trobbiani que veía como uno de sus valores más altos seguía en el terreno de juego con visibles molestias luego de una desafortunada acción.
Pero la tranquilidad para Católica llegaría en el minuto 42; uno que había machacado en cada práctica para mostrar que era capaz de rendir recibiría su premio, Jeremías Caggiano aprovechó un perfecto centro de su compatriota Facundo Imboden para arrojarse al césped y decretar el dos a cero parcial, sería la primera alegría para uno que ha resistido firme todo este tiempo.
Así la UC se fue a descansar, con Caggiano confundido entre los abrazos de sus compañeros, pero tras la pausa los dirigidos de Marco Antonio Figueroa irían por más. Es que habían tenido una semana complicada y entendían que una victoria (ojalá contundente) era la mejor forma de cerrar heridas.
Católica, con la tranquilidad de la ventaja comenzó a dominar las acciones, los minutos transcurrían y la visita tampoco llevaba mucho peligro. El tres a cero llegaría nuevamente en los pies, perdón en la cabeza de Jeremías Caggiano que conectó en el segundo palo un preciso centro de Milovan Mirosevic, el argentino a esa altura ya era figura.
Pero habría más. Damián Luna aprovechó un rebote y con el arco a su merced no tuvo más que empalmar la cuarta cifra para una Universidad Católica que con buen fútbol comenzaba a cerrar una semana difícil, pero fortalecedora. Una goleada traía nuevamente la tranquilidad a la precordillera.
Y en el momento justo porque ahora el plantel de la franja tendrá que ponerse a pensar en el juego ante Colo Colo del próximo domingo en el Estadio Monumental, será el apretón más duro en lo que va de torneo para un equipo que desde hoy demuestra que está hecho para soportar cualquier tormenta.

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